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  • Kavi

El consejo responsable


El primer consejo que recuerdo haber pedido fue en Octubre del año 2012 durante una temporada existencialista, me consideraba un hombre decepcionado de mi mismo y quería tirar la toalla a mis 26 años. Para esta época estaba renunciando a mi carrera como fotógrafo, pase de vivir en un PentHouse en la capitalina Bogotá para regresar a una palomera de mi pueblo, con un colchón que tenía más ácaros que algodón y un baño en el que solo me cabía medio cuerpo; y no era que hubiera quedado en la quiebra, simplemente me cansé de el tipo de vida que llevaba.



En esta época de búsqueda existencialista quede con pocos amigos, empezaban a surgir preguntas que necesitaban ser atendidas con urgencia sobre la vida y como no encontraba respuestas decidía calmar la mente y sus preguntas en alguna noche de fiesta. Pero un día, este existencialismo empezó a convertirse en una tristeza permanente. Pasé días enteros sin dormir, no me apetecía comer nada y salía de mi palomera una vez por semana para dar la vuelta a la manzana y regresar. No sabía con quien hablar, mis pocos amigos todo lo solucionaban con cerveza y Jagermeister así que decidí por primera vez en 26 años pedir un consejo y que mejor persona que “Mi abuela”, aquella mujer que lo había dado todo por mí, que creía en mi a pesar de ser un miserable, que siempre me decía “Te quiero y te adoro todos los días de mi vida (Aún lo hace)”. Ella era la mujer indicada para darme el mejor consejo del mundo y poder sacarme de esa noche oscura que mi alma estaba atravesando.

Cuando por fin logré llamar, con voz entrecortada me di cuenta de algo perturbador, no sabía que consejo pedirle; así que como buen dramático decidí jugar el papel de víctima y resumirle mi llamada en tres palabras “(Tono de víctima) Mami, tengo problemas” pasaron menos de 2 segundos para que mi abuela con su respuesta acabara con todo existencialismo y dejara mi mente completamente en blanco sin saber de que manera actuar o como continuar la conversación. “Todos los tenemos” Así no más, seca y sin anestesia, tres palabras de respuesta fueron suficientes, ni siquiera me pregunto si me sentía bien, si estaba enfermo, si tenia deudas. Nada. “Todos los tenemos”. Nunca entendí su respuesta y jamás volví a pedir un consejo (Hasta indignado me sentí).

Debido al cambio de visión sobre la vida, muchas personas creen que acuden para pedir un consejo y en realidad lo que quieren es quejarse con alguien. En mis pocos años he visto casi de todo con respecto a ello, desde los que quieren terminar sus relaciones, a los que quieren acabar con sus vidas. Algunos de estos tienen algo en común con lo cual me siento super identificado; Llegan en su papel de víctimas.

“Mi novio me dijo que se iba de la casa”, “Mi hermana y mi papá no me quieren”, “Mi maestro no me inspira”, “Mi esposa no me permite avanzar espiritualmente”, “El padre de mi hija está con otra”, “Me toca trabajar muy duro en la finca”, “Mi esposo me golpeo”, “Mi hija no me hace caso”, “Mi esposo compra a todo el mundo con plata”, “No tengo trabajo”, “El está equivocado”, y este que me encantaba de un gran amigo “La vida no vale nada”; luego de esto terminan la descarga emocional con la famosa frase: ¿y usted que piensa?.

Cada que la gente me cuenta este tipo de cosas recuerdo las tres sabias palabras de mi abuela pero aún así, intento prestar mucha atención a cada una de estas para poder decir correctamente lo que la otra persona necesita escuchar… y escucha todo menos eso, y vuelve y juega. En menos de un mes la queja se repite y viene recargada. Así que: ¿Cuál debería ser el consejo responsable?


Querido amigo, si vas a quejarte con alguien no está mal, lo mal es no querer escuchar a esta persona que buscaste de manera confidencial para poder quejarte, es como ir al baño y no lavarte la colita. Préstale atención a sus palabras y muy probablemente descubras que no eres la victima de tu queja. Eso ya te puede cambiar todo el enfoque con el que llegaste para que tu problema no se repita periódicamente.

Querido amigo, si vas a quejarte por favor se muy claro y detallado con tus palabras, no es lo mismo decir “Mi esposa me echo de la casa y me voy a morir” a decir “últimamente las cosas andan mal, ella manifiesta que no le gusta mi forma de ser y aunque acepto que es un poco exagerada no quisiera perderla, pero ella al parecer ya tomo una decisión, me siento muy triste y no se que hacer”. Estoy seguro que encontraras dos respuestas completamente diferentes. En la primera la más común, “uno no se muere de amor, siga su vida y que ella siga la suya, sea feliz, valórece, piense en usted primero.” En la segunda tal vez llegue ese consejo que seguramente llevas mucho tiempo esperando. Así que, querido amigo, si quieres dar un consejo responsable aprende a escuchar en que estado se encuentra la mente de esta persona e identifica si ella simplemente quiere saber tu opinión o te esta pidiendo una instrucción, no confundamos la una con la otra. Al fin y al cabo como dice mi querida abuela Melida “problemas, todos los tenemos”. Con afecto.

El Kavi.

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